Remontamos una ladera con bastante pendiente hasta entroncar unos pocos metros con otro carril y lo abandonamos definitivamente para adentrarnos en la magia del bosque nevado y una senda íntima y poco concurrida.Así vamos ganando metros paulatinamente, con algunos repechos empinados pero casi siempre por tramos en suave pendiente hasta que alcanzamos un breve collado con buenas vistas.
Nos asomamos a las rocas y abajo está el refugio de la Sagra con muchos vehículos. Desde ahí sale la subida normal por el collado de las Víboras; nosotros estamos haciendo una variante más emboscada y solitaria.
Ascensión a la Sagra desde las Santas
Travesía por Aigüestortes y San Mauricio (I): desde Espot al Estany de la Llastra
Por suerte — ¿o es desgracia? — no podemos alojarnos en él ya que Moss nos acompaña y no es bien recibido. Continuamos caminando mientras la tarde se hace más madura y la luz vira a tonos más cálidos. Dejamos de ver, por fin, el cable del tendido telefónico y eléctrico y nos hacemos — al menos, durante el breve lapso que ocupa nuestra mirada — los dueños de la naturaleza.
¿Existen las montañas del sur para la AEMET?
Y ahora llegamos al quid de la cuestión: ¿por qué las Béticas quedan reducidas a la mínima expresión, esto es, a Sierra Nevada? ¿Dónde quedan cordales tan destacados como Baza y Filabres que suman casi 50 kilómetros por encima de los 2000 metros? ¿Acaso el macizo Cazorla-Segura-Alcaraz no merece la consideración, al menos la misma, que los Montes Universales y la Serranía de Cuenca? ¿Es que la Sagra no merece la misma atención que el Moncayo?
Travesía por la sierra de Almijara (y III): puerto de la Ventosilla, Navachica, pico del Cielo y cuevas de Nerja
Ha sido una travesía espléndida, muy dura, comprometida y mentalmente muy exigente porque nunca nos ha dado respiro.
Mis dos compañeros de viaje que son además mi familia se han portado de maravilla.
De alguna forma, sé con certeza que pasarán las estaciones, vendrán otros tiempos y quizás no podamos seguir en la brecha a este ritmo. Por eso mismo, por la naturaleza inasible del presente, soy consciente de la riqueza que atesoramos las tardes en las que, como hoy, regresamos a casa con la ropa sucia, el saco húmedo, las botas manchadas de barro y la retina impregnada de la luz y el horizonte infinito de las alturas.
Travesía por la sierra de Almijara (II): cabecera del Chíllar, cuerda de la Cadena, Piedra Sillada y lomas de la Ventosilla
Justo cuando vamos a alcanzar la última vaguada para remontar hacia la salida nos damos de bruces con una pared imposible. Mal rollo. Mientras Lourdes va llegando por detrás me asomo buscando un paso más sencillo por abajo. El tema está en que, además de que nos obliga a descender muchos metros, no hay garantía alguna — porque no lo vemos desde aquí — de que luego podamos remontar por la vaguada hasta alcanzar la divisoria.
Travesía por la sierra de Almijara (I): remontando el río Chíllar hacia el cortijo del Imán
Este tramo será el más duro del primer día. La senda, pese a ser clara y evidente, está literalmente cerrada por una vegetación furiosa, invasora y agresiva formada por romeros, aliagas, jaras y espinos… especies oportunistas que han proliferado después de los sucesivos incendios que han asolado estas montañas. Nos cuesta muchísimo trabajo avanzar porque el armario de mochila de travesía que llevamos se engancha en todas las zarzas y además el cuerpo se nos queda encajado constantemente entre las robustas ramas de los romeros que hay a pie de tierra.
2012: el año en el que cumpliremos cinco años
Pero antes de echar la vista atrás, permitidme que os hable un poco del 2012. Además de que va a ser un año estupendo para todos en el que ojalá podamos seguir disfrutando de las montañas, se da la circunstancia de que en el mes de Junio este sitio cumplirá cinco años. Esperamos poder ‘organizar’ alguna sorpresa para conmemorar este aniversario. Lo cierto y verdad es que este tiempo se nos ha pasado volando y que las ganas de hacer montaña y de transmitir nuestras sensaciones y experiencias a través de la red no han disminuido.
Tocando el vacío — una reseña
En el descenso por la arista Joe sufre una caída y se rompe la pierna por debajo de la rodilla con una fractura de tibia. Sin posibilidad de rescate — no hay comunicación con el base ni tampoco servicio de helicópteros — lo cierto es que el destino de Joe es muy negro. Me gusta especialmente la descripción del juego mental que se produce entre estos dos compañeros de cordada. Joe se sabe sentenciado mientras que Simon no quiere abiertamente reconocer la gravedad de la situación.


















