Ascensión a la Sagra — vía pingüino
Ascensión alpina a la Sagra por uno de sus corredores más famosos: la vía Pingüino. Se trata de una actividad más exigente que la subida normal por el embudo y cuya dificultad depende del estado de la nieve.

lugar: sierra de la Sagra, Granada
fecha: diciembre de 2008
tiempo: 5 horas
meteo: fresco, estable, anticiclón
distancia: 9’300 kilómetros
desnivel: 920 metros
track: ver el track en wikiloc
[Fotos de Javier Morote]
Vienen las Navidades, desde hace más de un mes no paran de entrar frentes e intensas nevadas que están dejando la Bética como nunca la había conocido por Diciembre.
Estamos nerviosos porque queremos asaltar “la banca”, el tesoro blanco de la Sierra, la montaña emblemática por excelencia si uno quiere empaparse de nieve hasta las orejas — sin contar Sierra Nevada evidentemente. Nos referimos, está claro, a la Sagra.
Madrugón al canto y a eso de las ocho ya rondamos por los Collados. Este es el aspecto que presenta la montaña:

Hay una ligera decepción porque esperábamos mucha más nieve en la cara Norte pues la Sur estaba cargada desde menos de 2000 metros. Al parecer, el fuerte viento de Poniente se la ha ido llevando limpiando las laderas más francas como la del propio embudo. Antes de seguir os pongo ya un croquis del itinerario (la foto, evidentemente, está tomada en otra jornada diferente):

Visto lo visto decidimos tirarle a la “pingüino”, una vía más exigente que la del embudo pero no mucho más. Si acaso, es definitivamente más bonita ya que al principio tienes amplias panorámicas y cuando te encierras entre los corredores el ambiente es muy alpino.
Aquí estamos el grupo en un primer descanso:

Pronto pasamos los “tornajos” y abandonamos la vía normal para encaramarnos en la loma Carrillo. Desde ahí le tiramos a una pala muy empinada que nos va llevando hacia la base de los contrafuertes por los que nos colaremos. En la siguiente foto se aprecia el aspecto nada cómodo de la ladera: poca nieve, blanda y las piedras asomando para dificultar la progresión.

Justo al final de esta ladera hay un par de laricios secos con un porte majestuoso. Aquí estamos descansando bajo uno de ellos.

Pero todavía queda mucha cuesta así que nos vamos para arriba. Tenemos ganas de buscar el mejor camino entre los contrafuertes y de dejar esta pala de piedras.

En esta foto se aprecia perfectamente la silueta de uno de los árboles secos perfilándose sobre la Guillimona a la izquierda y la Sierra de las Cabras a la derecha.

Y aquí superando un primer resalte de roca que sale muy fácil. La cola es como la del Mercadona.

Tras ese primer resalte nos encontramos con una verdadera pala de nieve en buenas condiciones. Por ponerle algún pero a la cosa, diríamos que está blanda de más, pero somos muchos para ir turnándonos y abriendo huella. Detrás de mí se aprecia otra cordada de gente que va a entrar por la misma vía. Luego resultarán ser viejos conocidos (saludos a Salino y el resto de peña…).

Tras la pala de nieve se encuentra la parte más estrecha y empinada del corredor que se hace sin problemas.

Y casi sin darnos cuenta nos asomamos al sol y a la divisoria principal de la Sagra. Aquí están Javi Morote y José Manuel Bastida disfrutando.

Hace un día excepcional, con una leve brisa del Sur que facilita el despegue de estos arriesgados aventureros.

Estamos un ratito nada más en la cima, lo justo para tomarnos medio bocata, mandarinas y poco más… ¿sabéis por qué?

Pues porque en el Moral no están esperando para darnos un homenaje.

En resumen, una jornada de montaña magnífica para comenzar la Navidad con buen pie. Feliz 2009 para todos.
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