Recupero aquí algo que escribí en el 2005 en circunstancias climatológicas muy diferentes a las de hoy. Entonces, registrábamos mínimos históricos en la Sierra con temperaturas inferiores a los 20 bajo cero en Pontones. A día de hoy… pues ya lo estáis sufriendo ¿verdad? Alerta roja porque el termómetro acabará rozando los 45 positivos en el valle del Guadalquivir.
La pertinencia de incluir este artículo en el blog viene dada por la indiferencia con que nos tratan los hombres del tiempo en los medios informativos. No se trata de ser chauvinistas, pero a mí ya me mosquea el hecho de que, en la página de la AEMET, en las predicciones de montaña, la única montaña del Sur que aparece es Sierra Nevada. ¿Qué pasa con las demás MONTAÑASdelSUR? ¿Acaso no son igual de importantes que la Serranía de Cuenca, que la Demanda o que los mismísimos Pirineos?
En fin… os dejo con el texto. Seguro que leyéndolo os refrescáis algo.
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Temperaturas extremas: el Sur también existe
Sagra de verano
Efectivamente, la Sagra es todo esto y mucho más; es una de las montañas más bonitas que conozco por un motivo fundamental: me refiero a su manera de destacar sobre el resto de montañas y sierras que la circundan. La Sagra se advierte fácilmente desde el Este, donde en un amanecer despejado se ve con facilidad desde la Sierra de Ricote, la Sierra del Oro o el altiplano del Cagitán. La nieve se refleja con el sol de la mañana y su forma cónica emerge entre Mojantes y el extremo sur del macizo de los Revolcadores. También es inconfundible desde el Sur, donde se levanta con inusitada fuerza sobre los campos de la Puebla y Buguéjar y aparece al Norte tras la Sierra de Orce cuando atravesamos el pasillo de Chirivel por la A92N.
Hay que andar un poco más finos para percibirla desde el Oeste; por ejemplo, desde la Sierra de la Cabrilla, o desde cualquiera de las sierras que conforman Segura y Cazorla. La Sagra entonces sólo asoma en su tramo final; en ocasiones únicamente se distingue la cima principal y las secundarias asomando por encima de los relieves de Sierra Seca, la Guillimona o sobre el puerto de la Losa. Pero ahí está.
Calar de la Cabeza de la Mora desde la Espinea
Fue a principios del XXI, vivía en Murcia y trabajaba demasiado. Habían pocas oportunidades para salir pero las saboreábamos bien. En Junio me escapé con Bernardo en mi polo verde y lo rajé subiendo a los Prados de Juan Ruiz por la pista del Espino. Aparcamos en el carril que baja al Cortijo de la Espinea y nos zampamos un bocata bajo los chopos. A la noche me descubrí varias picaduras de chinches en el vientre y las ingles. Eso por llevar pantalón corto.
Ascendimos buscando el portillo de la Espinea, luego pasamos de ahí a su Puntal regocijándonos al encontrar un tejo milenario en las sombras casi perpendiculares de un agudo cejo. Nos esforzamos un poco más y apuramos el Calar de la Cabeza de la Mora hacia el Sur para asomarnos al vértice de las Majaícas. Hacía un día precioso, azul hiriente, con viento fresco del Noroeste y unos cirros perezosos descolgados de alguna borrasca que estaría dejando lluvias muy al Norte.
Travesía Genil — Mulhacén — Siete Lagunas — Puntal de Vacares — Loma del Calvario
En Sierra Nevada diseñamos una travesía para hacer el Mulhacén por la Mosca, una ascensión ambiciosa de muchos metros y distancia pero que recompensa por las vistas, por las Nortes, por las aguas que bajan generosas desde los neveros y las lagunas.
Y luego, en lugar de descender por el mismo sitio, buscamos el regreso por un puerto mágico, el de Vacares, donde una laguna profunda de aguas oscuras vio pasar a los atormentados presidiarios en su camino a galeras. No era suficiente el peso de su condena sino que también tuvieron que sufrir los rigores de la Sierra.
Ascensión a la Sierra de las Cabras de Albacete
Tengo motivos sobrados para mostrarme sentimental con esta sierra. Esquinada en el entrante que hace la provincia de Albacete entre Jaén, Granada y Murcia, en las Cabras se esconde el techo de la provincia manchega rodeado de otras montañas de poderosa envergadura como Revolcadores, la Guillimona y toda la sierra del Taibilla.
Decía que me pongo sentimental porque esta fue una de mis primeras montañas en los años de Universidad. Eran los tiempos de la “expedición malafolla” — en honor a la famosísima aventura del capitán Malaespina — porque siempre nos pillaban todos los marrones meteorológicos.
A las Cabras llegamos con el ford Fiesta de Federico, matrícula de Alicante y una sola letra. Por un carril de tierra lleno de barro y baches de medio metro alcanzamos la cara sur de la sierra y le entramos haciendo un “to tieso” por un pedregal inestable que nos llevó directos a la cima.


Efectivamente, la Sagra es todo esto y mucho más; es una de las montañas más bonitas que conozco por un motivo fundamental: me refiero a su manera de destacar sobre el resto de montañas y sierras que la circundan. La Sagra se advierte fácilmente desde el Este, donde en un amanecer despejado se ve con facilidad desde la Sierra de Ricote, la Sierra del Oro o el altiplano del Cagitán. La nieve se refleja con el sol de la mañana y su forma cónica emerge entre Mojantes y el extremo sur del macizo de los Revolcadores. También es inconfundible desde el Sur, donde se levanta con inusitada fuerza sobre los campos de la Puebla y Buguéjar y aparece al Norte tras la Sierra de Orce cuando atravesamos el pasillo de Chirivel por la A92N.
Fue a principios del XXI, vivía en Murcia y trabajaba demasiado. Habían pocas oportunidades para salir pero las saboreábamos bien. En Junio me escapé con Bernardo en mi polo verde y lo rajé subiendo a los Prados de Juan Ruiz por la pista del Espino. Aparcamos en el carril que baja al Cortijo de la Espinea y nos zampamos un bocata bajo los chopos. A la noche me descubrí varias picaduras de chinches en el vientre y las ingles. Eso por llevar pantalón corto.
En Sierra Nevada diseñamos una travesía para hacer el Mulhacén por la Mosca, una ascensión ambiciosa de muchos metros y distancia pero que recompensa por las vistas, por las Nortes, por las aguas que bajan generosas desde los neveros y las lagunas.
Tengo motivos sobrados para mostrarme sentimental con esta sierra. Esquinada en el entrante que hace la provincia de Albacete entre Jaén, Granada y Murcia, en las Cabras se esconde el techo de la provincia manchega rodeado de otras montañas de poderosa envergadura como
