El motivo principal de comunicarme con vosotros es el exponeros una triste noticia para los que amamos la naturaleza en su estado puro, para los que pedaleamos, andamos, corremos y, en definitiva, disfrutamos con las posibilidades que nos ofrecen nuestras montañas y bosques siempre desde el más profundo respeto y ánimo de conservación.
La triste noticia consiste en lo siguiente: la Junta de Comunidades de Castilla–La Mancha ha iniciado las obras de construcción de una presa en plena Sierra de Alcaraz, a escasos kilómetros de Salobre (Albacete). La zona afectada, que es un lugar ideal para practicar senderismo, btt y donde incluso entrena la gente carreras a pie para participar en pruebas de montaña por todo el Levante, es una de las más espectaculares de esta sierra y de toda la provincia. Se encuentra localizada en la cara noroeste de las Almenaras que es la máxima cota de la Sierra de Alcaraz (1798m). El motivo de su construcción es atraer turismo en plan sol y playa a costa de cargarse el impresionante patrimonio natural de esa zona.
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¿Un valle menos en la Sierra de Alcaraz?
Y entre tanto, quizás un poco de lírica montañera…

En fin, tengo una conexión bastante limitada y mi tiempo de permanencia en una misma localización apenas excede los tres días por lo que tengo complicado meterle mano al blog. Pero estas limitaciones técnicas y temporales no deben impedir que, de vez en cuando, entre aire fresco — más necesario que nunca, ¿verdad? — en estas MONTAÑASdelSUR. En esta ocasión se trata de algo que escribí hace mucho tras bajar de la Alcazaba. Son las sensaciones, el poso que te deja la luz cuando has compartido la cumbre con gente que te importa. Ahí va eso.
He estado algunos días en Sierra Nevada… El sábado por la tarde llegamos a una cima que se conoce como la Alcazaba. Es una montaña bellísima, vecina del rey Mulhacén — a ella la denominan la Reina — y que ascendimos desde la cubeta glacial de Siete Lagunas. Pasamos un rato en la cumbre mientras el sol iba inclinándose cada vez más… hacía bastante fresco y en el valle del Genil, hacia Granada, un mar de nubes lechoso delataba el calor del día…
Estando allá arriba, las cosas del mundo parecen bastante fútiles, muy accesorias y nada definitivas. Desde esa atalaya, única montaña femenina de Sierra Nevada, intuí que lo decisivo puede resumirse en bastantes pocas palabras, en unos gestos… quizás el abrazo que nos dimos al alcanzar la cima… o quizás el reflejo del sol poniente en unos rostros muy cansados, reventados pero felices de sentir el áspero roce, la dura corteza de esta vieja Madre que nos acoge, nos mima y acaba por hacernos creer que somos sus dueños. Atrevida ignorancia que nos impide reconocer que, simplemente, somos una ínfima partícula que está dentro de una minúscula roca, de un peñasco perdido en la ladera insondable de alguna montaña, montaña oculta en el entramado laberíntico de una cordillera muy, muy lejana.
Yosa: D de deshabitado
En el mapa de la editorial Pirineo dedicado a la zona de Ordesa también incluyen toda la parte sur del puerto de Cotefablo y la zona conocida como la Solana.
Ésta es un área extensa del Sobrarbe que se caracteriza por sus frondosos bosques de robles y hayas que perviven en laderas de suaves pendientes si las comparamos con la salvaje alta montaña del Pirineo axial.
Muchos de los pueblitos que aparecen en el mapa en esta zona tienen una D mayúscula en un recuadro. Como soy curioso he mirado la leyenda y resulta que D significa deshabitado.
[...]
Miramos aquí y allá para calibrar el abandono, respiramos el silencio con la veneración de quien se sabe en lugar sagrado donde las más primitivas escenas de la vida han sido representadas.
Sopesamos la solidez de los sillares y contemplamos la montaña y sus nieves desde el ángulo que nos ofrecen las calles.
Y así, sin darnos cuenta, vagabundeamos entre zarzas y ortigas hasta arribar a la era donde el cereal era aventado por un cierzo que se colaba por la brecha de Rolando.
Temperaturas extremas: el Sur también existe
Recupero aquí algo que escribí en el 2005 en circunstancias climatológicas muy diferentes a las de hoy. Entonces, registrábamos mínimos históricos en la Sierra con temperaturas inferiores a los 20 bajo cero en Pontones. A día de hoy… pues ya lo estáis sufriendo ¿verdad? Alerta roja porque el termómetro acabará rozando los 45 positivos en el valle del Guadalquivir.
La pertinencia de incluir este artículo en el blog viene dada por la indiferencia con que nos tratan los hombres del tiempo en los medios informativos. No se trata de ser chauvinistas, pero a mí ya me mosquea el hecho de que, en la página de la AEMET, en las predicciones de montaña, la única montaña del Sur que aparece es Sierra Nevada. ¿Qué pasa con las demás MONTAÑASdelSUR? ¿Acaso no son igual de importantes que la Serranía de Cuenca, que la Demanda o que los mismísimos Pirineos?
En fin… os dejo con el texto. Seguro que leyéndolo os refrescáis algo.
El tiempo de la montaña
Mientras converso con el pastor de la Asperilla ambos nos miramos atentamente. Él sopesa mis preguntas y quizás me tome por un loco de ciudad, de esos que necesitan escaparse de vez en cuando. Posiblemente esté en lo cierto. Además sabe que yo hoy vuelvo al mundo de los altos edificios y los cielos sin estrellas, al ámbito de las redes inalámbricas y las tarjetas de crédito mientras que a él le espera el canto del autillo y el jergón junto a la lumbre. Quizás se levante de madrugada porque por fin regresa la vaca que se le subió a la divisoria.
El motivo principal de comunicarme con vosotros es el exponeros una triste noticia para los que amamos la naturaleza en su estado puro, para los que pedaleamos, andamos, corremos y, en definitiva, disfrutamos con las posibilidades que nos ofrecen nuestras montañas y bosques siempre desde el más profundo respeto y ánimo de conservación. 
En el mapa de la editorial Pirineo dedicado a la zona de Ordesa también incluyen toda la parte sur del puerto de Cotefablo y la zona conocida como la Solana. 
Mientras converso con el pastor de la Asperilla ambos nos miramos atentamente. Él sopesa mis preguntas y quizás me tome por un loco de ciudad, de esos que necesitan escaparse de vez en cuando. Posiblemente esté en lo cierto. Además sabe que yo hoy vuelvo al mundo de los altos edificios y los cielos sin estrellas, al ámbito de las redes inalámbricas y las tarjetas de crédito mientras que a él le espera el canto del autillo y el jergón junto a la lumbre. Quizás se levante de madrugada porque por fin regresa la vaca que se le subió a la divisoria.
