El Almanzor es una pirámide aguda de roca que mantiene el suspense del éxito de la ascensión hasta el mismísimo final. Desde abajo no se le aprecian debilidades y hay que ponerse bajo los pies del mismísimo gigante para empezar a verle algún resquicio. En efecto, muy cerca ya de la Portilla Bermeja — un collado que comunica las dos vertientes de la sierra — sale una canal oculta hacia el Oeste que se va estrechando hasta la Portilla del Crampón.
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Para llegar hasta la cumbre desde la Portilla del Crampón hay que flanquear la torre cimera por el sur — ¡en invierno esto tiene que estar suave! — y encarar los últimos metros buscando los pasos más lógicos entre el caos de bloques y grietas. La roca, pese a estar muy visitada y algo desgastada, tiene buen agarre y adherencia y da seguridad. Antes de la cima hay una trepada de 4 metros que, según las condiciones, puede estar entre un II y un III y que aconseja prudencia y tranquilidad. Como dijo alguien, la hostia no es para matarte pero sí para que suba el helicóptero. Para gente que vaya justa en terrenos escabrosos es aconsejable una cuerda — con 20 metros sobra, en invierno debe ser imprescindible — que dé seguridad y confianza, sobre todo a la bajada (hay anclajes para montar el rápel) aunque a favor podemos decir que no hay apenas patio.
[8 y 9 de Julio de 2005]
Expedición express a Gredos durante un fin de semana para hacer el Almanzor, máxima altura del sistema central. Salimos el viernes por la mañana en dirección a Hoyos del Espino y tras un largo viaje (unos 550 kms) llegamos a la Plataforma, amplio aparcamiento desde donde se accede al circo de Gredos a través de una senda muy, muy habilitada para todo tipo de personas.

Los Barrerones: murallón granítico que nos separa del circo de Gredos y que constituye uno de sus cierres — el oriental — menos complejos de franquear.

Circo de Gredos desde el punto en el que la senda comienza a perder altura. El Almanzor se apreciaa la derecha, justo detrás de la montaña que está en primer plano.
La senda cruza un espolón alargado que se conoce como los Barrerones y gana vistas hacia el circo. Tras un descenso más o menos corto se llega a la Laguna Grande y al refugio Elola. Nosotros llevamos un iglú y nos apartamos del refugio para estar más tranquilos.

La Laguna Grande.
A la mañana siguiente comenzamos la ascensión sin apenas peso por unas losas enormes de piedra que dan mucho juego y que tienen una adherencia estupenda. Pese a no estar demasiado altos (unos 2000 metros) apenas hay vegetación y sospecho que aquí las cosas en invierno tienen que estar muy crudas para que la vida salga adelante.

Comienzo de la ascensión desde el refugio Elola. La pirámide del Almanzor se yergue majestuosa sobre nosotros.
El Almanzor es una pirámide aguda de roca que mantiene el suspense del éxito de la ascensión hasta el mismísimo final. Desde abajo no se le aprecian debilidades y hay que ponerse bajo los pies del mismísimo gigante para empezar a verle algún resquicio. En efecto, muy cerca ya de la Portilla Bermeja — un collado que comunica las dos vertientes de la sierra — sale una canal oculta hacia el Oeste que se va estrechando hasta la Portilla del Crampón.

En la Portilla del Crampón se aprecia la escala de esta magnífica cordillera. Estamos ya muy cerca de la cumbre.
La subida hasta la Portilla del Crampón se va haciendo progresivamente más empinada. Tiene que tener un ambientazo en invierno y debe de ser uno de los corredores más frecuentados de España. Me encantaría regresar aquí en condiciones invernales y probarlo… todo se verá.

Disfrutando la cima: exigua plataforma en la que sólo cabemos tres. De izq. a der.: Bernardo, yo y Alejo.
Para llegar hasta la cumbre desde la Portilla del Crampón hay que flanquear la torre cimera por el sur — ¡en invierno esto tiene que estar suave! — y encarar los últimos metros buscando los pasos más lógicos entre el caos de bloques y grietas. La roca, pese a estar muy visitada y algo desgastada, tiene buen agarre y adherencia y da seguridad. Antes de la cima hay una trepada de 4 metros que, según las condiciones, puede estar entre un II y un III y que aconseja prudencia y tranquilidad. Como dijo alguien, la hostia no es para matarte pero sí para que suba el helicóptero. Para gente que vaya justa en terrenos escabrosos es aconsejable una cuerda — con 20 metros sobra, en invierno debe ser imprescindible — que dé seguridad y confianza, sobre todo a la bajada (hay anclajes para montar el rápel) aunque a favor podemos decir que no hay apenas patio.

Destrepando los metros finales antes de la cima que pueden ofrecer alguna dificultad según las condiciones meteorológicas
Desde la cima del Almanzor, separada de éste por el cuchillar de Ballesteros, también se ve la Galana, que es el otro gran gigante del Circo de Gredos. El grupo con el que compartimos la cima se va para allá pero nosotros llevamos otros planes más culinarios, así que descendemos a todo trapo para recoger los bártulos y darnos un homenaje en Hoyos del Espino. Otra vez será; por el momento, la expedición express ha sido un éxito.






