Paso Roblehondo y nada más llegar remontan el vuelo unas cuantas águilas (o quebrantahuesos ¿?) que estaban apostadas en el mismo collado. La imagen me deja boquiabierto, casi tanto como el contemplar el espléndido contrafuerte de las Banderillas en su despliegue hacia el Borosa y el Picón del Haza. Sin lugar a dudas, las Banderillas es la montaña más subyugante y hermosa de cuantas hay en la Sierra y ella misma se encarga de dejar las cosas en su sitio con sus pliegues, su geología atrevida e imposible, sus cejos, cintos y “pretinas”, sus despeñaderos, tajos y canales… todos estos elementos conforman esta enorme cordillera que repliega los Campos y los sostiene en las alturas.
Dejo Roblehondo por esa hilera de piedras que señala con precisión la antigua senda de herradura que busca el Tranco del Perro. Pronto estoy saltando la valla de troncos y le abro a Moss un hueco para que pueda acompañarme. A partir de aquí empieza la nieve y disfruto de un paraje en el que el hombre — haciendo alarde de un ingenio delicioso — le ha ganado a la Naturaleza un camino imposible entre tajos verticales. Repongo agua en la fuente que apenas suelta un hilillo y exploro sin el petate una posibilidad interesante para regresar por el Borosa vía el Picón del Haza sin ganar ni perder altura. Confirmo esta posibilidad y me vuelvo porque ya tengo claro que voy a dormir en lo más alto.
La montaña sólo nos pertenece después de que hemos regresado el valle. Antes, somo nosotros los que pertenecemos a la montaña. La parte más difícil es siempre la bajada.
Hans Kammerlander
No tengo mucha justificación a la hora de describir esta actividad y he pensado mucho en el enfoque que debo dar a esta entrada en el blog. Al final, y aunque no lo tengo muy claro, quiero que sirva como ejemplo de que las cosas pueden complicarse y que nunca hay que bajar la guardia.
Las Banderillas son un buen lugar para perderse — en todos los sentidos. Huyo de mi mundo habitual, me cuelgo muchos kilos a las costillas y me llevo a Moss de acompañante que siempre sonríe y muestra una habilidad sorprendente para exprimir al máximo cada uno de sus pasos. Al llegar a la piscifactoría del Borosa hace un día precioso y claro, la nieve refulge en las alturas y somos dos coches en el parking, cosas de venir a la Sierra en día laborable.
Cuando me pongo a preparar los bártulos percibo un error grave: he olvidado la mochila en casa. Salvo el match-ball utilizando un petate de lona en el que suelo llevar las cosas de escalada. Me lo coloco a la espalda y como las asas se abren utilizo un cordino para cerrármelo sobre el pecho. Voy ligeramente baldado pero es lo que hay. Habrá que apretar vértebras y subir con la cruz a cuestas.
Empiezo a remontar el Borosa, calculo muy bien la ropa que llevo puesta para no tener que desanudar el cordino cada dos por tres y me animo al comprobar que el petate se me encaja bien en los riñones. “Esto marcha” pienso mientras me salgo de la pista para remontar la senda del Ruejo hacia los Villares.
La senda está cambiada con respecto a esta primavera. Hay operarios trabajando y abriendo un cortafuegos en el dorso de este lomo que desciende desde el Calarejo. Me apena comprobar cómo apenas han tenido cuidado con la senda y la han reventado con la oruga que utilizan para subir la maquinaria. Una lástima que los encargados de la conservación del patrimonio sean precisamente los primeros en promover su pérdida.
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Como tengo muy fresco este camino de la primavera pasada subo rápido y enseguida estoy en los Villares. Ato a Moss porque escucho rebaños de cabras y me cruzo con dos pastores que vienen de los cortijos de Roblehondo. Charlo un rato con ellos y noto que me miran raro: claro, la escena de Moss con sus alforjas y el menda con el petate a las costillas debe extrañarle al más pintado y ellos no son ajenos a esta sensación. Les pregunto por un par de sendas y me confirman lo que ya sabía. Está bien eso de informarse con los lugareños. Su última mirada es algo así como: “esperamos que sepas bien donde te metes”.
Paso Roblehondo y nada más llegar remontan el vuelo unas cuantas águilas (o quebrantahuesos ¿?) que estaban apostadas en el mismo collado. La imagen me deja boquiabierto, casi tanto como el contemplar el espléndido contrafuerte de las Banderillas en su despliegue hacia el Borosa y el Picón del Haza. Sin lugar a dudas, las Banderillas es la montaña más subyugante y hermosa de cuantas hay en la Sierra y ella misma se encarga de dejar las cosas en su sitio con sus pliegues, su geología atrevida e imposible, sus cejos, cintos y “pretinas”, sus despeñaderos, tajos y canales… todos estos elementos conforman esta enorme cordillera que repliega los Campos y los sostiene en las alturas.

Dejo Roblehondo por esa hilera de piedras que señala con precisión la antigua senda de herradura que busca el Tranco del Perro. Pronto estoy saltando la valla de troncos y le abro a Moss un hueco para que pueda acompañarme. A partir de aquí empieza la nieve y disfruto de un paraje en el que el hombre — haciendo alarde de un ingenio delicioso — le ha ganado a la Naturaleza un camino imposible entre tajos verticales. Repongo agua en la fuente que apenas suelta un hilillo y exploro sin el petate una posibilidad interesante para regresar por el Borosa vía el Picón del Haza sin ganar ni perder altura. Confirmo esta posibilidad y me vuelvo porque ya tengo claro que voy a dormir en lo más alto.
Aunque llevo una pequeña tienda me apetece mucho probar el refugio pequeño de la cima de las Banderillas. El año pasado estaba abierto por estas fechas así que soy optimista. A las malas, buscaré un lugar protegido y ya me las apañaré en mi cubil de nylon. Sigo remontando la senda y comienzo a ganar vistas hacia los Campos, el Empanadas, la Cabrilla y toda la cuenca alta del Borosa. Me pongo en la divisoria de las Banderillas y me protejo del fuerte viento escorándome a Levante. La Sagra asoma por encima de los Campos con bastante nieve. Estoy disfrutando.

Cuando llego al refugio estoy reventado. Han sido más de 1300 metros en positivo con el fardo a cuestas más la exploración adicional en el Tranco del Perro. Aliviado compruebo que la puerta del refugio pequeño está abierta de par en par. Me entretengo un buen rato en sacar la nieve que ha entrado y preparo las cosas de cenar y dormir antes de que la luz se vaya. Hace muchísimo frío y sopla muy fuerte de Poniente. Aprovecho para echar algunas fotos: a la Sagra que empieza a cubrirse con nubes densas y grises, a la zona de la Fresnedilla y el Aguasmulas que refleja las últimas luces, a unas águilas unos quebrantahuesos juguetones (ver comentario de Alejo) que desafían la fuerza del viento y dominan con facilidad las alturas…
Os reproduzco a continuación la contestación de Carlos Ruiz al mensaje que le envié con las fotos de los quebrantahuesos. Es una información muy curiosa y por eso la reproduzco aquí:
Información de los expertos sobre Tono, el quebrantahuesos de la foto
(Carlos Ruiz, de la fundación Gypaetus)En primer lugar muchas gracias por enviarnos la información y las fotos. Te confirmo que es un quebrantahuesos. He leído tu blog y como te comentaron algunos de tus compañeros es un ejemplar inmaduro (o subadulto). Como ya ha realizado una muda de las plumas no conserva ya ninguna de las que se decoloraron en el momento de la suelta. Concretamente el ejemplar que viste es Tono, uno de los tres primeros quebrantahuesos liberados en el programa de reintroducción, en mayo de 2006. Tiene algunas marcas naturales en ciertas plumas que nos ayudan a identificarlo. La historia de este ejemplar es realmente curiosa:
Como te decía Tono fue liberado en mayo de 2006 junto con otros dos ejemplares, Faust y Libertad. Tras permanecer en la cueva de suelta durante algo más de un mes los tres pollos volaron por primera vez en junio, y desde entonces ya no han parado. Han recorrido muchos de los rincones de la sierras, tanto de Segura como de Cazorla, Castril y, en menor medida, Las Villas. Pero además han realizado viajes a parajes más alejados. Libertad llegó hasta la Sierra Cebollera, entre La Rioja y Soria, mientras que Faust ha visitado los Montes de Toledo, Hornachuelos, Grazalema y, en varias ocasiones, Sierra Nevada. Pero como te decía, Tono es quien tiene el historial más llamativo.
En mayo de 2007 voló hasta los Pirineos, y permaneció allí durante varios meses, para regresar de nuevo a la Sierra de Segura en Octubre. Al año siguiente repitió el viaje, saliendo de viaje en abril y permaneciendo allí otra larga temporada, hasta el mes de noviembre. El año pasado volvió a viajar hasta los Pirineos por tercera vez, y por tercera vez regresó a su lugar de liberación, en octubre pasado.
Supongo que observaste a Tono antes del día 1 de febrero, porque ese día emprendió su cuarto viaje a los pirineos, a donde sabemos que ha llegado el pasado viernes. Probablemente has sido de los últimos en observar a Tono antes de su cuarto viaje. Ahora esperamos que Tono pase otra temporada por el norte, en compañía de otros quebrantahuesos, y con un poco de suerte regresará de nuevo a final del verano. Esperamos que esta vez vuelva para quedarse, puesto que ya estará a punto de alcanzar la madurez sexual.
Antes de que el sol se ponga ya estoy calentando nieve y haciéndome una sopa. Tengo muy poca hambre y lo que más me apetece es meterme en el saco. Echo las últimas fotos a la luna llena que ya asoma sobre el vértice de las Banderillas y atranco la puerta del refugio — necesito atarla por dentro para que no entre aire. Le apaño a Moss un jergón con el petate y ya me meto en el saco. El viento cada vez es más fuerte y nubes densas empiezan a romper contra las alturas. No me gusta como se le pone el ojo a la borrica, pero es lo que hay.

La noche es larga, muy fría y con bastantes grados bajo cero. Lo noto porque tengo que cerrar el saco al máximo para tener algo de confort. Además, el viento no deja de soplar en toda la noche y mi mejor sensación es el alivio por estar protegido en este refugio íntimo y sólido — la noche en la tienda estaría siendo un infierno. Repito mis movimientos: cadera izquierda, cadera derecha, boca abajo, cadera izquierda, cadera derecha, boca abajo… repito esta secuencia 10 veces, la repito 20, la repito 50, y así hasta que por el ventanuco clarea un nuevo día.
Por el estrecho hueco que deja el cierre de mi saco está la lengua de Moss buscando mi nariz. Es mi particular despertador. Tengo miedo de asomarme afuera pero alguna vez tendré que hacerlo. Desatranco el portón del refugio y hace un día de perros: viento, niebla, nula visibilidad y, lo peor de todo, la nieve se ha puesto dura, dura. Con este panorama lo mejor será desayunar caliente y despacio a ver si nos inspiramos.
Tras la leche, las galletas y la recogida pasa más de una hora pero el tiempo no mejora. Tengo una disyuntiva: 1) regresar sin más historia por el camino que hice ayer o 2) tirarle por el carril y descender por la Hoya de la Albardía y la Fresnedilla. La opción 1) tiene fácil orientación pero en su contra está el fuerte viento que sopla y la nieve dura de la divisoria para la que no llevo equipo. Me decanto por la opción 2, a sabiendas de que el tránsito desde los Campos a la Hoya de la Albardía será un paso problemático ya que no hay sendas y tendré que fiarme de mi intuición. Ya veremos.
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Desciendo por el carril de las Banderillas protegido del viento y pronto llego al llano donde este carril entronca con el principal que baja hacia el Pinar Negro. Me dirijo por este último hacia el Norte y en un momento dado decido abandonarlo para girar a la izquierda, en sentido NNE, para saltar el cerro de la Carrasca y bajar hacia la Tiná de las Hoyas. Estoy en el momento difícil porque no hay visibilidad y este es un tramo sin referencias: no sendas, no camino. Mi única ayuda es el fuerte viento que me pega por la izquierda — por Poniente — y busco constantemente acercarme lo justo a los precipicios y voladeros que se desprenden hacia el Aguasmulas.
No sé cómo, no sé cuándo, no sé por qué, pero después de un buen rato llego a un sitio llano que no me encaja y me encuentro con un carril. “Esto es imposible” me digo porque no debería aparecer ningún carril. ¿Qué hacer? Estimo que lo mejor es dejarse de experimentos campo a través y me decido a seguir el carril. Ahora bien, ¿hacia dónde? Intento tomar la buena decisión y veo claro que debe ser a la derecha. Si tuviera un GPS, una brújula, sabría perfectamente hacia donde ir: hacia el Norte.
Pero no llevo nada de eso. Gran error.
Tomo la dirección que estimo buena y me baso en el viento. Quiero que me siga pegando por la izquierda pues, si es de Poniente, entonces estoy andando hacia el Norte. El problema es si el viento ya no es de Poniente o si localmente presenta variaciones. Me la juego porque no me queda otra.
Y empiezo a andar.
Camino, camino y respiro. Me fijo en cada detalle. Miro los pinos y las dolinas. Escruto entre los escaramujos y las sabinas a ver si veo alguna referencia conocida. Nada.
Llevo caminando bastante rato y reconozco que no estoy donde me esperaba. Mis datos son: camino por una pista en bastante buen estado, en continuo y suave descenso, sin apenas curvas, el viento ahora ya no me pega luego estoy protegido por algún relieve importante y ya está. Esto es todo lo que sé. De vez en cuando me salgo del carril para ver si encuentro alguna referencia pero nada de nada.

Esquema de la pérdida: debería haber seguido hacia el Norte por la línea verde y en realidad fui haciendo un círculo y regresé a la pista principal. Al entrar en ella giré a la derecha. No volví a ver mis pisadas porque en la pista había barro y muchas rodadas.
Evalúo la situación: llevo comida suficiente, llevo abrigo, llevo una pequeña tienda, tengo el hornillo para hervir comida y nieve, me encuentro bien. Son buenas señales. Mi principal preocupación es que había avisado de que hoy salía de la Sierra pero igual ya no es así. Evidentemente, no tengo cobertura.
Tras un buen rato caminando y consciente de que tengo que dar lo mejor de mi cabeza reflexiono: ¿cuántas pistas hay en los campos con pinos, sin apenas curvas, siempre descendentes? Mi candidata es la pista de los Charcones, la que se interna por el Pinar Negro hacia el refugio de Rambla Seca. ¿Estaré en esa pista? ¿Cómo es posible si yo iba hacia el Norte, buscando los Campos del Espino, la Hoya del Ortigal y la Hoya de la Albardía?
Para confirmarlo esbozo una táctica. Si estoy en lo cierto y me desplazo hacia la derecha — Poniente — debo encontrarme con la enorme ladera de las Banderillas cuando ésta se desparrama sobre la cañada del Pinar Negro. Así lo hago y la pendiente va subiendo. Paso unos pinos y me encuentro una “bujea”. Buena señal: recuerdo el color óxido del boj cuando mancha esa ladera de Levante de las Banderillas. Sigo subiendo, respiro como un condenado, el sudor del gorro se me congela, Moss me mira sereno y tranquilo — gracias Moss por soportarlo — y finalmente me encuentro con una zona rocosa bastante abrupta. Creo que estoy justo debajo de la cumbre.
Por aquí no puedo pasar con el perro y el armario a cuestas, así que pierdo metros y vuelvo a la pista. Avanzo un kilómetro y pico más y repito la operación: la pendiente vuelve a ser cada vez mayor, el pino da paso al boj pero esta vez ya no me encuentro con paredes imposibles. En cambio, lo que sí noto es que el viento cada vez es más fuerte. Intuyo la divisoria. Aprieto los muslos, afino mis sentidos y Moss se me adelanta. Lo veo recortarse frente a las nubes y mueve feliz el rabo: ha olido nuestro rastro del día anterior. Unos segundos más tarde yo mismo confirmo que estamos en la divisoria al ver nuestras huellas. Bien. Bien. Bien.
Antes de continuar os pongo un texto de Luis tal y como aparece en los comentarios más abajo y que, curiosamente, relata una aventura muy similar aunque con el final deseado.
De las Banderillas a Las Hoyas (relato de Luis Cano)
Me levanto al amanecer y compruebo que hay una niebla que apenas deja ver unos metros, el segundo refugio no se ve desde el primero. Me pregunto si seré capaz de dar con el camino de regreso, pues solo había subido aquí antes una vez y de eso hacia ya unos 17 años. Pienso si sería mejor volver por donde subí ayer y bajar por el camino marcado hacia el Borosa, pero al final me decido por intentar la ruta prevista en principio e intentar bajar por Hoya Albardía. (la previsión del tiempo daba bueno para hoy). Recojo mis cosas, preparo una rudimentaria escoba con ramas de boj atándolas con un cordón y dejo el refugio más limpio de como lo encontré, además cargo con basura que alguien (que seguramente venía de más cerca) ha dejado aquí abandonada. Sobre las 8 y media arranco por el caminillo que baja hacia el norte, enseguida llego a donde termina la pista que sube a las Banderillas y la sigo, parando con bastante frecuencia para mirar el mapa y tomar puntos de referencia, calculo que en aproximadamente una hora tengo que llegar a la intersección con la pista que desde el Campo del Espino entra en Pinar Negro para salir por los Charcones. La niebla sigue igual de cerrada y solo veo lo que tengo delante de mi. A las 9 y media llego perpendicularmente a una pista algo más ancha, por lo que confirmo la posición y vuelvo a sacar el mapa para tomar otro punto de referencia. Calculo que tengo que andar unos 10 minutos más por la pista de la izquierda y después de una curva a la derecha buscar un camino que salga a la izquierda, que será el que me lleve al Collado de la Carrasca y a Hoya Albardía.
Me pongo en camino y veo que por aquí la pista se desdobla en varias ocasiones, aunque llevan al mismo sitio. Como la niebla no deja ver apenas 20 metros, tengo que retroceder en alguna ocasión, para recorrer ambos ramales de pista, y cerciorarme que se unen. Voy fijándome, pero no veo ningún camino que salga a la izquierda. Atravieso varias zonas llanas y rodeo algunas dolinas. Cuando llevo un cuarto de hora andando desde el cruce, vuelvo a sacar el mapa. ¿Me debo haber pasado el camino, o aun no habré llegado?. Decido continuar 5 minutos más por si acaso, pero no veo nada, posiblemente el camino este poco marcado por las zonas llanas. Total, que decido aventurarme, saco la brújula marco rumbo noroeste.
- Si he pasado el camino, siguiendo este rumbo, debo cruzármelo poco antes del collado -.Ando sin camino un rato que se me hace largo y estoy tentado de retroceder y volver a la pista cuando me encuentro, al sobrepasar lo que parecía una lomilla, un camino muy poco marcado que va por una vaguada. Lo sigo a la derecha, veo que va dirección noreste por lo que pienso que he dado con el que buscaba. Enseguida llego a lo que parece un collado. Vuelvo a tomar referencias en el mapa, y calculo que tengo que pasar otro collado menor. En efecto al rato parece que lo estoy pasando. Sin embargo, detrás tenía que estar en seguida la pista que del Ortigal baja a Hoya Albardía. – Y no la veo, sigo por el camino poco marcado-. Cuando creo que estoy perdido el camino sube una miaja y llega a un colladete, (este debe ser el que tenía que alcanzar, con la niebla las distancias se hacen mayores y parece que has recorrido mucha más distancia que la que realmente has hecho). Y efectivamente poco más adelante encuentro lo que debería ser la pista que baja a Hoya Albardía, esperaba encontrar una pista mejor, pero debe ser esto. Lo continúo hacia la izquierda y en poco tiempo llego a una fuente con tornajos, donde han crecido muchos juncos que casi tapan el camino. Relleno la botella, y sacio la sed, -por la noche acabé con el agua que llevaba-. Prosigo el camino y enseguida me encuentro con un cruce señalizado. GR7 a Cotorríos 4 horas y cuarto.
Deshacemos la divisoria hacia el Sur y en las zonas heladas meto mis pies en mis huellas de ayer tarde. Perfecto. Estoy ansioso por encontrar la senda que sube del Tranco del Perro: son unos minutos interminables en los que comienzo a impacientarme. Por fin, desemboco en la senda justo en el mismo sitio que la abandoné ayer tarde. Me relajo, echo mi cuerpo sobre una roca, aflojo el cordino del petate y saco pan y embutido. Me abrigo bien. Le doy a Moss una lata entera de atún. Sigue haciendo bastante viento pero ya no me importa. Ahora sólo tengo que deshacer la senda.
La bajada es larga y muy dura. El asa del petate me hace una herida en los hombros. Aún así, me encuentro extrañamente feliz pero exhausto, sobre todo ahora que he destensado mi mente y mi cuerpo. Tras un buen rato bajando me cruzo con unos chavales que suben por el Tranco del Perro. Es mi primera conversación después de las palabras con los pastores. Van a dormir arriba. Que tengan suerte. Yo sigo a piñón fijo y cuando llego al arroyo de los Villares me vuelvo a aflojar el cordino y almuerzo. Descanso, aprovecho un rayito de sol para reflexionar sobre lo vivido y sigo camino abajo, apartando ramas por el recién inaugurado cortafuegos para llegar al coche antes de las cinco de la tarde.
Hemos aprendido algo nuevo.
Paso Roblehondo y nada más llegar remontan el vuelo unas cuantas águilas (o quebrantahuesos ¿?) que estaban apostadas en el mismo collado. La imagen me deja boquiabierto, casi tanto como el contemplar el espléndido contrafuerte de las Banderillas en su despliegue hacia el Borosa y el Picón del Haza. Sin lugar a dudas, las Banderillas es la montaña más subyugante y hermosa de cuantas hay en la Sierra y ella misma se encarga de dejar las cosas en su sitio con sus pliegues, su geología atrevida e imposible, sus cejos, cintos y “pretinas”, sus despeñaderos, tajos y canales… todos estos elementos conforman esta enorme cordillera que repliega los Campos y los sostiene en las alturas.







Anda queeee…. yo no digo nà!!!
y dejas que Lourdes lea estas cosas??, te aviso que te va a costar el matrimonio!!
En fin, que menosmal que todo salió bien. La noche allá arriba debió ser impresionante. Que te quiten lo bailao!!
Un abrazo fiera!
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José Antonio Pastor González responde
5 Feb 10 a las 10:00
Lo cierto y verdad es que esto no estaba para nada previsto. En el tiempo de TVE que es bastante serio y completo dieron buena meteo para los dos días pero ya ves que se metió un palomo recio en el segundo día que me pilló totalmente de sorpresa
Mi error fue no llevar allí el GPS o la brújula. Con una simple brújula habría salido por la Hoya de la Albardía como tenía previsto, pero me equivoqué 
[Responder]
jordi
5 Feb 10 a las 0:54
—Hola Jose Antonio supongo que subirias el viernes por el buen dia que hizo y bajarias el sabado por el mal dia de niebla que tuvimos.
—Es una zona pateada por mi innumerables veces, y la verdad es que la niebla desorienta bastante, aunque no imagino como pudiste tras el descenso de la pista no seguir recto y meterte en el embudo del collado de La Carrasca que te llevaria a la Tinada de Las Hoyas, y ya casi todo hecho.
—Gajes del oficio todos los dias se parende algo, nosotros tambien aprendimos o mejor dicho decidimos no aventurarnos a subir con niebla al Blanquillo, a ver si este sabado ya acompaña el tiempo y lo conseguimos mas que por otra cosa por ver sitios diferentes.
—La verdad es que es una alegria y toda una suerte la que tienes con Moss, me encanta como juega en la niebla, y me supongo sera una compañia inigualable.
—No se como te atreves solo a meterte en esos berenjenales, pero al fin todo resulto bien…muy buenas fotos y redaccion como siempre, me has hecho transportarme a esos lugares leyendote.
—Un abrazo.
—P.D. Espero que Lourdes cuando haya leido esta hazaña te hay echado una bronca a ti, y a Moss le haya premiado con un buen plato de “huesos”
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José Antonio Pastor González responde
5 Feb 10 a las 10:07
Efectivamente Ángel: subí el viernes y bajé el sábado. Por eso te puse en el blog que habíamos estado cerca cuando vosotros estabais en la zona del Blanquillo. Con respecto a lo de tener controlada una zona te puedo asegurar que si la niebla es cerrada y estás en un sitio como los Campos en los que apenas hay referencias es muy complejo orientarse
Yo también he hecho ese tramo de la Carrasca hasta la Albardía en un par de ocasiones y tenía claro donde debía dejar la pista. El caso es que en lugar de avanzar en línea recta al final me fui torciendo y aparecí otra vez en la misma pista sin yo saberlo
En realidad, la situación fue bastante más compleja y con más matices pero no me dio tiempo a redactarlo todo. En fin… hay que aprender.
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sanson
5 Feb 10 a las 1:10
Impresionante. Si que debia de haber niebla, pues ibas en la dirección contraria, si llegas a tirar a la izquierda, atraviesas el Pinar Negro creyendo que ibas hacia La fresnedilla. Me alegro mucho de que todo saliese bien. En cuanto a la foto del “aguila” juraría que es un “Quebranta”… no estaría mal que enviases la foto a la Fundación GYPAETUS. Su email es fundacion@gypaetus.org. Un saludo y de nuevo, comentarte que me alegro de que todo saliese bien. Pues es un lugar de lo más bonito de estas sierras, pero en invierno puede ser de lo más traicionero.
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José Antonio Pastor González responde
5 Feb 10 a las 10:30
Había niebla y mucha. Gracias por la corrección con respecto al quebranta… les enviaré la foto Oberkland. La próxima vez con brújula al menos.
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Oberkland responde
5 Feb 10 a las 22:18
Estimado Jose Antonio, no me atrevo a poner la mano en el fuego. Pero diría que sí lo es. Lo raro es que no tiene ninguna marca identificativa, con que si lo fuese, sería uno nacido en libertad que hubiese seguido a algun ejemplar soltado en estas sierras. Sería un pelotazo…. De todas formas, estoy seguro que te contestarán diciendote si lo es o no. Un saludo y felices rutas.
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Oberkland
5 Feb 10 a las 1:14
La montaña siempre enseña, siempre. La niebla es una traicionera que cada vez que aparece recuerda que va siendo hora de apalancarse un buen GPS, que aunque quite misticismo, hay que reconocer que es necesario.
Puedo comprender lo que viviste, esa foto de la Sagra contenía, además de un nubarrón del 9,5, a Guapo y a mí. Sin poder reconocer ni a mi propia madre a tres metros de mí, llegamos a la Cima con una desorientación, espacial y horaria, a la que tuve que agradecer estar en la Sagra con quince personas más, y no “encazorlado” hasta las cejas y lo pero de todo, solo. Me alegro de que todo saliera bien; espero que el carbono nos guíe victoriosos a la primavera…
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José Antonio Pastor González responde
5 Feb 10 a las 10:31
Tienes razón Migueli, un buen GPS te saca de muchas de estas. Me acordaba de vosotros en la Sagra y en cómo lo estaríais pasando… el carbono nos guiará al éxito
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MiguelGual
5 Feb 10 a las 7:47
Estimado hermano hay que comentarte varias cosas:
Lo primero es que esta muy guapa la ruta. Yo me reservo para la semana que me voy a pegar alli en marzo. Cada vez tengo mas cerca la llave de los rasos.
Lo segundo es que con razón el Moss le gusta quedarse en el Maripinar. Aunque te acostumbres a llevartelo sigues saliendo solo al monte, asi que para la proxima comentame la ruta antes.
Lo tercero es que no es un aguila, es un subadulto de quebrantahuesos cambiando las plumas, no lleva marca alares, ni parece anillado, por lo que puede ser del pirineo. A ver si con un poco de suerte se queda por la sierra.
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José Antonio Pastor González responde
5 Feb 10 a las 10:34
Querido brodel:
1) guárdame un sitio a tu vera frente a la chimenea de la casa de los rasos
2) llevas toda la razón, la ruta se la dejé planificada a Bernardo
Él era mi enlace en tierra firme y en caso de problemas le tocaba tirar las alarmas. Aprovecho aquí para darle las gracias otra vez. Gracias Berni. La próxima vez que haga esto (si es que hay otra
) te la dejo escrita a ti también 
3) esta info sí que es buena. Como se nota que eres un profesional del tema. Pondré la corrección en el post enseguida y te enviaré las fotos con más resolución.
Nos vemos este finde.
[Responder]
Oberkland responde
5 Feb 10 a las 22:23
Vés tu, a mi me parecia un Quebranta, pero al no verle marcas alares y no encontrarlo oscuro (plumaje de pollo) ni anaranjado (plumaje de adulto cuando se maquillan), pues no me atrevia a asegurarlo. Sería importantisimo que le remitieses las fotos a la Fundacion GYPEATUS, pues te lo agradecerán muchisimo. Puedes enviarsela a Julio o a Angel. Un saludo.
[Responder]
José Antonio Pastor González responde
7 Feb 10 a las 10:54
OK Oberkland
Como ves, mi hermano tiene buen ojo para esto de los bichos 
[Responder]
Alejo
5 Feb 10 a las 9:32
No sufrais por mi, queridos montañeros. Yo estaba en Barcelona en “Plan Chicas” sin enterarme de nada. Además, ahora con el contrarto “firmao”, me queda la tranquilidad de que si pasa algo…..me quedo con todo!

Aunque a la vuelta, el zagal se llevó una buena bronca
[Responder]
José Antonio Pastor González responde
7 Feb 10 a las 10:54
Doy fe de ello
[Responder]
Mujer cumbre
5 Feb 10 a las 11:32
Existe un proverbio (dicen que chino) que dice:
“En la naturaleza, no hay premios ni castigos, sólo consecuencias.”
Es decir, ¡GPS siempre!
Un abrazo.
Javier
[Responder]
José Antonio Pastor González responde
7 Feb 10 a las 10:55
Toda la razón moro. Si es que en esta excursión fui muy olvidadizo
Abrazotes
[Responder]
Hornillero
5 Feb 10 a las 16:53
Hola Jose Antonio,
Mi antivirus detecta esto que mas abajo te añado cuando intento abrir cualquiera de tus entradas. Revísalo, posiblemente en tu servidor se coló algún bicho repugnante.
Un saludo desde Lorca.
Kaspersky
Anti-Virus 2010
Acceso denegado
No se encuentra la dirección URL solicitada
Al intentar abrir la dirección URL:
http://montanaspersonales.es/montanasdel
sur/?p=2285
Se encontró la amenaza siguiente:
El objeto solicitado está INFECTADO por los virus siguientes: HEUR:Trojan.Script.Iframer
Póngase en contacto con su proveedor de servicios si piensa que no es correcto.
Generado el:
17:53:57
Kaspersky Anti-Virus 2010
[Responder]
José Antonio Pastor González responde
7 Feb 10 a las 10:57
Muchas gracias Juanjo por el aviso… habéis sido varios quienes lo habéis detectado. Es que yo en MAC no tengo follones con los viruses
Creo que ya he dado con la tecla y que lo he limpiado… a ver si es verdad 
Un saludo y a seguir dándole caña al club
[Responder]
Juanjo Vilar
5 Feb 10 a las 18:02
Muy buena ruta y muy buenas fotos. Tengo muchas ganas de hacer lo que quizá tu querías hacer. Supongo que, desde el Tranco del Perro irte hacia el Picón de Haza y bajar hasta las lagunas de Valdeazores. Sobre todo me alegra que al final, dentro de los problemas que se fueron presentando, los pudieras ir solucionando.
Un saludo:
Modesto
[Responder]
José Antonio Pastor González responde
7 Feb 10 a las 10:59
Gracias Modesto. Pues sí, mi exploración de la tarde del viernes no la pude consolidar el sábado por el tema del mal tiempo y el petate pero vamos, que la cosa fue genial. Habrá que volver allí
Un saludo y hasta pronto
[Responder]
Modesto Ferrer Colomer
5 Feb 10 a las 18:04
Hola José Antonio
Gracias una vez por compartir lo bueno y lo no “tan bueno”, y aprender todos de tus “olvidos” (brújula, gps, etc.)
Quiero que sepas que algunos nos apuntariamos contigo “a estas locuras” como dicen algunos y algunas, y más entre semana, somos varios los que podemos hacerlo como tu, ya sabes porque lo digo. Espero poder conocerte en persona, pronto.
Saludos,
David Molero (Jaén) dmolero@ujaen.es
[Responder]
José Antonio Pastor González responde
7 Feb 10 a las 11:00
Pues será un placer coincidir alguna vez David. Es cuestión de ponerse y fijar alguna salida o fecha o algo así
En cualquier caso, te tomo la sugerencia 
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David Molero
5 Feb 10 a las 18:19
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José Antonio Pastor González responde
7 Feb 10 a las 11:01
GPS o brújula. No deben faltar. Gracias Diego por tu comentario
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diego garcia
5 Feb 10 a las 23:23
Bonita aventura en Las Banderillas, mi lugar favorito de la Sierra pero… tengo que echarte la bronca… cómo es posible que un montañero experimentando como tú salga en invierno sin material??? En este caso te lo perdono por el tema de la mochila pero llevar los crampones te hubiera facilitado la vuelta, no??
Sobre el GPS, te lo recomiendo 100%, no te va a sacar del apuro pero te dá cierta tranquilidad a la hora de orientarte… y sobre la brújula, la mayor parte de los altímetros la llevan incorporada, así no corres el riesgo de olvidarte de ella, como me pasaba antaño…
Menuda chapa que te he dado… por cierto me encanta Moss!! He de confesarte que mi gran sueño es vivir cerquita del Pirineo y cuando llegue ese momento, quiero un amigo como él para salir a la montaña, vaya compañero…
Un abrazo.
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José Antonio Pastor González responde
7 Feb 10 a las 11:04
Vaya rapapolvos que me has echado ehhhh

Llevas razón Sarita: llevar GPS, las Banderillas es el sitio más bonito de la Sierra y… lo de los crampones, pues es la primera vez en la Sierra que — sin contar la Sagra — los he echado de menos. En realidad habían muchos escaqueos y la divisoria de las Banderillas es bastante buena para andar pero de haberlos llevado, habría salido mucho mejor por la divisoria. Lo que pasa es que no podía pensar en que las condiciones iban a ser tan extremas
YO TAMBIÉN TENGO ESE SUEÑO
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SARITA
5 Feb 10 a las 23:28
Compadre. Qué suerte tienes y cómo le estas pidiendo “muchos” préstamos… Creo. Espero que no se te quiera cobrar nunca.
Un abrazo.
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José Antonio Pastor González responde
9 Feb 10 a las 10:10
Azarías, hijo mío… cuando me tenga que tocar me tocará
lo importante es hacer las cosas con cabeza, esa que precisamente a mí me faltó en esta aventurilla al no echar el GPS en la mochila
pero claro, si ni siquiera me acuerdo de llevar mochila
¿aonde cohone voy?
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Azarías
7 Feb 10 a las 13:51
Simplemente genial. Me llamo Víctor y soy un montañero de Jaén que conozco más o menos la ruta que comentas. Te propongo una alternativa: salir de Pontones anocheciendo, dormir en los Centenares, al día siguiente subir al Banderillas y dormir arriba. El tercer día duermes en Rambla Seca tras subir el Empanadas y el cuarto bajas hasta Castril. La hicimos hace cuatro meses unos amigos y yo y también tuvimos problemas de orientación bajando el Banderillas (y eso que llevábamos GPS… pero no le creíamos). Lo que me gustaría es que me la relatases tú!!!
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José Antonio Pastor González responde
9 Feb 10 a las 10:12
VAya travesía chula Víctor que hicisteis… me encantan esos periplos en los que cada noche tienes un sitio distinto para dormir… y sobre todo me gustan los que no vuelven al punto de partida
porque tienes la sensación real de haber abarcado mucha sierra ¿Has puesto fotos en algún sitio? Estaría bien ver alguna 
Muchas gracias por tus palabras y por la visita
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McGyver
7 Feb 10 a las 22:48
Hola Jose, la montaña nos enseña siempre, sea la ruta más fácil o la más atrevida.Me has recordado a un periplo que tuve con unos amigos hace muchos años, nuestro problema comenzó cuando el refugio estaba a tope de gente y nosotros no llevabamos tienda, solo los sacos,una lección más.
Un abrazo
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José Antonio Pastor González responde
9 Feb 10 a las 10:14
Pufffff vaya marrón
A mí eso nunca me ha pasado pero reconozco que lo suyo es apretarse todavía más en el refugio… no sé dónde te pasó ni cuántos erais pero una vez en la Carigüela dormimos a lo mejor 25 o 30 personas… no veas el calorcito y los olores
pero como pilló en Navidad y hacía un frío del carajo pues al final estuvo bien y todo 
Un abrazo Miguel
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Miguel
8 Feb 10 a las 15:35
Sifón, di que sí…el GPS es pa nenazas, y el iPhone pa tecnosexuales….los hombres hacemos las cosas a base de cojones.
Espero que en esos momentos jodidos de meditación, recordaras mi gran secreto de motivación para subir montañas, que te expliqué en el Cabañas (que tras el Kili, el Half Dome y la subida del Colorado es la montaña más alta que he subido) tan concienzudamente.
Felicidades por la experiencia
Por cierto, he subido alguna fotico más de la ruta del Kili, espero te gusten. Te paso los enlaces:
http://www.flickr.com/photos/paks/4330001626/
http://www.flickr.com/photos/paks/4123675522/
http://www.flickr.com/photos/paks/4134282287/
Hasta que nos veamos, cuídate.
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José Antonio Pastor González responde
9 Feb 10 a las 10:17
Querido Paco, ya sabes tú que esa motivación la tengo siempre presente
Ya te he dicho muchas veces que tu currículo montañero es de los más sorprendentes que existen: pasaste de la Atalaya (500m) al Cabañas (2000m) y de ahí al Kili (casi 6000m). Y no contento, luego vas y haces el Half Dome (aunque por la cuesta de vacas). Te envidio por tu progresión
Chulísimas las fotos. Me encanta la de la niña tras la ventana. Eres un crack. Cambia de profesión
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PAk
8 Feb 10 a las 17:20
Bueno, bueno…. vaya aventura!
Seguro que lo pasaste mal en los momentos críticos pero no se por qué cuando todo acaba bien eso se acaba olvidando y lo que se queda al final es un buen sabor de boca de los momentos vividos.
Esa zona del collado de la carrasca es muy puñetera con la niebla. Y quien no lo ha vivido con niebla no puede saber lo dificil que es orienterse allí.
A mi me pasó algo parecido hace 6 años. y tambien estuve apunto de perderme justo en ese punto, pero afortunadamente yo si llevaba brújula. Aun así tuve que retroceder un par de veces sobre mis pasos y volver a tomar referencias para cerciorarme que iba por buen camino.
La niebla era tan densa que por esa zona donde la pista en bastantes ocasiones se desdobla para sortear charcos de barro y volverse a juntar más adelante.
Aquellos desdobles parecían cruces de pista y tenía que andarlos y desandarlos por ambos ramales para saber que no era un cruce de verdad. ¿te ocurrió a ti eso?
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José Antonio Pastor González responde
9 Feb 10 a las 10:23
Tienes razón Luis, lo pasé mal pero al encontrar la senda del Tranco del Perro todo se olvida, o se relativiza y se disfruta de haber superado la situación.
No veas lo que me alegran tus palabras
en relación a la pérdida. Si un tío como tú que se conoce la Sierra palmo a palmo corrobora que es un sitio cabrón para perderse no haces sino quitarme un peso de encima… 
Por cierto, que mis mayores problemas se presentaron precisamente en esos sitios donde la pista se desdobla… exactamente ahí tuve que hacer lo mismo que tú varias veces
De hecho, creo que mi extravío se debió precisamente a que en el descenso del carril de las Banderillas, justo antes de entroncar con la pista del pinar negro, dejé un carril a la izquierda. En ese momento pensé que era una carril menor que iba hacia el cerro de la Carrasca (aún cuando no me sonaba de nada). Al abandonar el carril principal para atravesar el cerro de la Carrasca y encontrarme con la pista “sorpresa” pensé que era precisamente ese carril que había salido a la izquierda. Error. El supuesto carril que salía a la izquierda era una rodada más del (único) carril que baja de las Banderillas a entroncar con el del Pinar Negro. Es un poco lioso pero vamos, igual hasta me he explicado 
Por cierto Luis, que los pastores que me crucé de Roblehondo me hablaron del paso entre el Tranco del Perro y el Picón del Haza que tú hiciste una vez. Ellos le llamaron “la pretina”. ¿Te suena ese topónimo? Un abrazo
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Luis responde
9 Feb 10 a las 17:45
Si me suena ese topónimo, aunque no es exactamente lo que comentas, que creo que se llama el Cinto de las Higueras.
Sobre mi experiencia con la niebla en El Collado de la Casrrasca, hace años escribí también una crónica de aquello. Rescato lo que escribí entonces:
—–
De las Banderillas a Las Hoyas
Me levanto al amanecer y compruebo que hay una niebla que apenas deja ver unos metros, el segundo refugio no se ve desde el primero. Me pregunto si seré capaz de dar con el camino de regreso, pues solo había subido aquí antes una vez y de eso hacia ya unos 17 años. Pienso si sería mejor volver por donde subí ayer y bajar por el camino marcado hacia el Borosa, pero al final me decido por intentar la ruta prevista en principio e intentar bajar por Hoya Albardía. (la previsión del tiempo daba bueno para hoy). Recojo mis cosas, preparo una rudimentaria escoba con ramas de boj atándolas con un cordón y dejo el refugio más limpio de como lo encontré, además cargo con basura que alguien (que seguramente venía de más cerca) ha dejado aquí abandonada. Sobre las 8 y media arranco por el caminillo que baja hacia el norte, enseguida llego a donde termina la pista que sube a las Banderillas y la sigo, parando con bastante frecuencia para mirar el mapa y tomar puntos de referencia, calculo que en aproximadamente una hora tengo que llegar a la intersección con la pista que desde el Campo del Espino entra en Pinar Negro para salir por los Charcones. La niebla sigue igual de cerrada y solo veo lo que tengo delante de mi. A las 9 y media llego perpendicularmente a una pista algo más ancha, por lo que confirmo la posición y vuelvo a sacar el mapa para tomar otro punto de referencia. Calculo que tengo que andar unos 10 minutos más por la pista de la izquierda y después de una curva a la derecha buscar un camino que salga a la izquierda, que será el que me lleve al Collado de la Carrasca y a Hoya Albardía.
Me pongo en camino y veo que por aquí la pista se desdobla en varias ocasiones, aunque llevan al mismo sitio. Como la niebla no deja ver apenas 20 metros, tengo que retroceder en alguna ocasión, para recorrer ambos ramales de pista, y cerciorarme que se unen. Voy fijándome, pero no veo ningún camino que salga a la izquierda. Atravieso varias zonas llanas y rodeo algunas dolinas. Cuando llevo un cuarto de hora andando desde el cruce, vuelvo a sacar el mapa. ¿Me debo haber pasado el camino, o aun no habré llegado?. Decido continuar 5 minutos más por si acaso, pero no veo nada, posiblemente el camino este poco marcado por las zonas llanas. Total, que decido aventurarme, saco la brújula marco rumbo noroeste.
- Si he pasado el camino, siguiendo este rumbo, debo cruzármelo poco antes del collado -.
Ando sin camino un rato que se me hace largo y estoy tentado de retroceder y volver a la pista cuando me encuentro, al sobrepasar lo que parecía una lomilla, un camino muy poco marcado que va por una vaguada. Lo sigo a la derecha, veo que va dirección noreste por lo que pienso que he dado con el que buscaba. Enseguida llego a lo que parece un collado. Vuelvo a tomar referencias en el mapa, y calculo que tengo que pasar otro collado menor. En efecto al rato parece que lo estoy pasando. Sin embargo, detrás tenía que estar en seguida la pista que del Ortigal baja a Hoya Albardía. – Y no la veo, sigo por el camino poco marcado-. Cuando creo que estoy perdido el camino sube una miaja y llega a un colladete, (este debe ser el que tenía que alcanzar, con la niebla las distancias se hacen mayores y parece que has recorrido mucha más distancia que la que realmente has hecho). Y efectivamente poco más adelante encuentro lo que debería ser la pista que baja a Hoya Albardía, esperaba encontrar una pista mejor, pero debe ser esto. Lo continúo hacia la izquierda y en poco tiempo llego a una fuente con tornajos, donde han crecido muchos juncos que casi tapan el camino. Relleno la botella, y sacio la sed, -por la noche acabé con el agua que llevaba-. Prosigo el camino y enseguida me encuentro con un cruce señalizado. GR7 a Cotorríos 4 horas y cuarto.
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José Antonio Pastor González responde
10 Feb 10 a las 12:11
Luis, muchas gracias por aportar tu experiencia y el texto… la verdad es que me siento súper identificado con las sensaciones que transmites
El caso es que yo no buscaba hacer exactamente lo mismo que tú: fíjate que tú saliste a la senda de herradura que baja de la Hoya del Ortigal hacia la Hoya de la Albardía, a la altura de la fuente con tornajos que está más o menos a la mitad. Ese es un sitio precioso
desde el que se pueden ver las casas de la Hoya de la Albardía, sus chopos y como fondo el valle del Aguasmulas y el arroyo del Hombre que se despeña por Cuberos.
En realidad, yo buscaba ir directamente desde la pista hacia la tiná de las Hoyas… al parecer es una bajada más directa, más orientada al Norte o Noroeste… pero no es necesario tirarte tanto al Norte, hacia la hoya del Ortigal… al menos eso es lo que he entendido yo en tu relato
En cualquier caso, muchas gracias de nuevo por tu aportación. Me he permitido ponerla dentro del texto de la entrada porque la veo muy relevante para entender lo que se vive con niebla
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Luis responde
10 Feb 10 a las 12:34
Si, lo que dices es más directo, pero decidí ir por ahí por varias razones:
- El camino está más marcado y es más fácil (es más o menos todo derecho siguiendo el mismo rumbo NE, sin giros ni zigzag) Mucho más fácil de seguirlo en aquellas situaciones. Por el otro hay zonas con algunos tajos que si te sales del camino puede ser muy crítico.
- Lo conocía, 17 años antes pero al menos lo había andado, el otro el que baja directamente a la tinada no lo había hecho nunca.
- Mi plan en principio era haber bajado por el Prao de la Peguera, Centenares y Canalejas. aunque al final en vista de que la niebla no se acababa terminé bajando por el GR7.
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José Antonio Pastor González responde
10 Feb 10 a las 13:52
OK Luis. El tema de los tajos en la bajada a la tiná también me tenía preocupado y también estuve barajando la opción de seguir por la pista hasta el refugio de los Campos del Espino para luego torcer a la izquierda por el carril que lleva a la Hoya del Ortigal. Si hubiera hecho eso — muy largo pero más seguro — habría bajado con éxito por la Fresnedilla. En fins…
Luis
8 Feb 10 a las 18:46
Bueno “zagal”, entre todos te han puesto las orejas calientes, no es para menos con lo emocionante de tu relato. Gracias por compartir estas vivencias por las ue te envidiamos, pero cuidate, la sierra no perdona y vale más una mala brújula que una buena intuición, sobre todo en esas condiciones.
Por lo menos veo que Lourdes lo tiene claro, a mí cuando salgo para hacer algo “arriesgado”, me preguntan si los papeles del seguro están donde siempre…
Un abrazo y hasta el próximo
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José Antonio Pastor González responde
9 Feb 10 a las 10:26
Vaya que sí Pepe… hay que cuidarse y poner toda la artillería necesaria para que no pasan más estas cosas
y por eso lo lleva relativamente bien. Un abrazo desde el Sur. ¡AH! Por cierto, estoy a punto de pillarme una bici nueva… la Tianico no debe resistirse esta vez 
En cuanto a Lourdes, vaya que sí lo tiene… ella sabe lo que había en el pack cuando me compró
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pepefeo
8 Feb 10 a las 20:03
José Antonio, si no te importa, me gustaría que me enviases las fotos que tengas del Quebranta. Gracias. Un saludo.
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José Antonio Pastor González responde
10 Feb 10 a las 12:12
Ya están enviadas
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Oberkland responde
10 Feb 10 a las 21:19
Muchísimas gracias Jose Antonio. Cuando tengas respuesta de la Fundación GYPAETUS, me gustaría que nos contases que te han dicho de este ejemplar. Gracias.
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José Antonio Pastor González responde
10 Feb 10 a las 21:29
Oberkland, tienes la información que me pides en el texto del post… la he incluido a posteriori

Saludicos y nos vemos
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Oberkland responde
10 Feb 10 a las 21:37
Gracias José Antonio. La verdad es que cada día me sorprende esta gente de la Fundación GYPAETUS, pues es increible como reconocen a sus pájaros. En una ocasión estando con Angel en el centro, durante la visita hice varias fotos a distintos ejemplares, antes de despedirnos, le enseñe las fotos y aparentemente, para un neófito como yo, los veía a todos iguales, pero el sabía los nombres de todos…. jejeje. Chapeau por esa gente que está haciendo una labor impresionante. Con tu permiso, voy a enviar a la Fundación para la conservación del Quebrantahuesos de Aragón el enlace de este post, para que incluyan la última localización de Tono. Gracias.
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Oberkland
10 Feb 10 a las 0:32
¿Qué te voy a recriminar yo que las he hecho peores?. Uno hace propósito de la enmienda, dolor de los pecados y…hasta la próxima. Sólo decirte que algunos de los pensamientos que nos cruzan por la mente en esos momentos de apuro en soledad, no los olvidas en la vida. Y qué sensación más agradable cuando se encuentra el primer punto de referencia y uno se dice a sí mismo: está ya todo controlado, y no importa si quedan 50 kilómetros.
Yo afirmo que la niebla huele (y no es un anuncio de compresas , je je ); ¿hay alguien que opine lo mismo?.
Una narración estupenda, con un sentido del ritmo que nos mete inevitablemente en situación.
Por cierto, no sé cómo utilizar los smilies.
Un abrazo.
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José Antonio Pastor González responde
10 Feb 10 a las 13:55
Pues sí Antonio, lo que vives en esos momentos difícilmente se borra, claro vas en “carne viva” y todo se graba
Lo de que la niebla “huele” te lo tomo como licencia poética. Al menos yo, no fui capaz de sacarle olor alguno en mi situación, pero vamos, que seguro que tienes mucho mejor olfato que yo y que Moss 
Para utilizar los smilies sólo tienes que apuntar con el ratón al que te gusta y pinchar. Te aparece entonces en la ventana de respuesta del comentario el smilie pero en “versión código” que viene a ser algo así como :sonrisa:
Un abrazo
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Saqura responde
11 Feb 10 a las 0:24
Bueno, eso es lo que hice con los smilies -es el mismo mecanismo que otros foros- pero ignoro por qué diablos no me funciona en este blog. Será cosa de mi ordenador (cuando pincho me pone “error en la página”).
Me hacía gracia utilizar alguno, pues tienes una buena colección que refleja múltiples situaciones y estados de ánimo. Echo en falta, je je, ese de la jarra de cerveza que tienen en Nevasport.
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Saqura
10 Feb 10 a las 4:06
porque tengo 73 años si no ya verias lo que iba a hacer yo.
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José Antonio Pastor González responde
12 Feb 10 a las 20:45
Ya lo sé mamá, ya lo sé… además, esto de subir montañas es infinitamente menos duro que la crianza, y tú de eso sí que puedes enseñar
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isabel
11 Feb 10 a las 21:58
[...] Banderillas (Sierra de Segura, Jaén). Te invitamos a leer cómo narra la experiencia en su blog “Montañas del Sur” Una mirada -no excluyente- a las béticas. [...]
EL VIAJE DE “TONO” | REMAN
12 Feb 10 a las 22:58
Estimado José Antonio, estaba viendo la web de la Fundación GYPAETUS y hay un reportaje sobre “Tono”, el Quebranta que tuviste la suerte de ver. Este es el enlace http://www.gypaetus.org/_detalle_noticias.php?id=111 y en el dicen esto…. “La última observación de “Tono” en tierras andaluzas fue realizada el 29 de enero a las 18:10 horas por José Antonio Pastor, quien tuvo la fortuna de avistar el ejemplar en la cima del Pico Banderillas (Sierra de Segura, Jaén). Te invitamos a leer cómo narra la experiencia en su blog “Montañas del Sur” Una mirada -no excluyente- a las béticas.” MI MÁS SINCERA ENHORABUENA.
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José Antonio Pastor González responde
15 Feb 10 a las 22:12
Muchas gracias Oberkland… está muy chulo el enlace y siempre da gusto estar hermanados con otras páginas, sobre todo si tienen el prestigio de la web de gypaetus
Gracias por el aviso
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Oberkland responde
16 Feb 10 a las 20:41
De nada José, a mandar y que sea poquito…….
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Oberkland
15 Feb 10 a las 20:32