En Sierra Nevada diseñamos una travesía para hacer el Mulhacén por la Mosca, una ascensión ambiciosa de muchos metros y distancia pero que recompensa por las vistas, por las Nortes, por las aguas que bajan generosas desde los neveros y las lagunas.
Y luego, en lugar de descender por el mismo sitio, buscamos el regreso por un puerto mágico, el de Vacares, donde una laguna profunda de aguas oscuras vio pasar a los atormentados presidiarios en su camino a galeras. No era suficiente el peso de su condena sino que también tuvieron que sufrir los rigores de la Sierra.
Archivo para el lugar ‘mulHACén’
Travesía Genil — Mulhacén — Siete Lagunas — Puntal de Vacares — Loma del Calvario
Mar de nubes en el Mulhacén
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La cima de la península es un otero magnífico que, en días despejados, permite ver hasta el continente africano. En esta ocasión, la visibilidad era más bien reducida a nivel de superficie debido a un mar de nubes que se quedaron estancadas a unos dos mil metros de altura aproximadamente.
De la foto me gusta el motivo humano que, por su vestimenta y gestos, parece caminar como si estuviera en la plaza de un pueblo o ciudad… como si con él no fuera la cosa de estar donde está. No sé quién es pero tomé la instantánea sin que lo notara y salió bastante bien; casi como si estuviera posando.
La fecha se corresponde con un mes de Septiembre; en la cima hacía un tiempo inusualmente bueno sin apenas viento ni frío y pudimos aguantar mucho rato. Cuando hice esta foto mis compañeros ya estaban mucho más abajo, casi por el collado del ciervo. El retraso valió la pena.
Reflejo en la laguna de la Mosca
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La laguna de la Mosca es un lugar idóneo para vivaquear y atacar las Nortes más fieras de Sierra Nevada: no todos los días se duerme bajo la atenta mirada del rey Mulhacén y la reina Alcazaba. A poniente de la laguna, se levanta humildemente el Juego de Bolos, 3000 ajustado cuya subida bien merece la pena por la panorámica de las Nortes. Precisamente este cerro es el responsable de que el atardecer en la Mosca sea breve: la sombra le come a uno un par de horas antes de que el sol se haya ocultado por completo y claro, ante ese baile de luces uno no puede quedarse indiferente y prueba a ver si suena la flauta con esto de la cámara.
En esta instantánea busqué la simetría “imperfecta” entre la zona oscura superior y la cálida inferior. Como puntos de interés están los neveros, tanto los que están iluminados y reflejados en la Norte de la pared Oeste de la Alcazaba, como el nevero que está a pie de la laguna y que equilibra la imagen. También me gusta la diagonal de hierba en la margen inferior izquierda. Alguien me dijo una vez que siempre hay que intentar colocar un primer plano en fotos de paisajes. Pues nada. Ahí está.
Mulhacén por Siete Lagunas — la pandilla “croqueta” sube a lo más alto
Siete Lagunas nos recibe con un aspecto casi invernal y frío viento del Norte. La cosa no está para bromas y rapidísimos elegimos emplazamiento, montamos la tienda y cocinamos en el ábside para empapelarnos en pocos segundos. En un “igloo” de cuatro cabemos 5 y el perro. Son los milagros del frío.La noche nos confunde. Los que más suerte tienen logran conciliar algo de sueño entre codazos, apretones, caderazos y lametones de perro. Los que menos, cuentan las horas que restan hasta el amanecer mientras el fuerte viento azota el doble techo. Aún así, conforme pasan las horas va amainando y nos levantamos con un sol radiante y una temperatura bajo cero.
Para calentar, y tras el desayuno, empezamos con la “cuesta del resuello”. Una vez en lo alto de la loma del Mulhacén, vamos ganando metros muy despacio. Estamos realmente cansados pero la visión de la cima en lontananza nos anima y, finalmente, tras una hora y media, alcanzamos el punto más alto de la península.
Oración del Mulhacén

Nuestro querido Moro, en un arranque de lucidez y espiritualidad, escribió esta oración a la vuelta de una pequeña expedición al rey de la península. Os la pongo en JPG porque no encuentro el fichero original.
En Sierra Nevada diseñamos una travesía para hacer el Mulhacén por la Mosca, una ascensión ambiciosa de muchos metros y distancia pero que recompensa por las vistas, por las Nortes, por las aguas que bajan generosas desde los neveros y las lagunas. 
