Hace una mañana estupenda, con una brisa del noroeste bastante fresquita que no me deja quitarme el polar. Nubes blancas viajan a gran altura y algunas se enganchan en el hombro del Aguilón del Loco, a casi 2000 metros de altura.
Cuando me meto en pleno bosque el viento está amortiguado y ya me entra calor.