Picos: travesía del Macizo Central (y IV)
Comienza un nuevo y resacoso día en la villa de Bulnes, adonde no llegan los vehículos motorizados y si se te han olvidado las cuchillas de afeitar te espera o bien un pateo de dos horas, o bien aflojar una buena pasta en el funicular. A cambio de esta “incomodidad” uno puede disfrutar de un ambiente idílico de montaña y de estilos de vida muy ancianos pero que, en muchos aspectos, son mejores que los modernos.